Las relaciones de Donald Trump dentro del continente americano han estado marcadas por un enfoque dominante que busca reflejar fortaleza más que fomentar acuerdos estratégicos en política y comercio. Este enfoque, evidenciado en su discurso y acciones, ha generado tensiones en la región, especialmente con la inminente ola de deportaciones masivas que podría desencadenar una crisis humanitaria.
Específicamente en América Latina, el presidente Donald Trump quiere refrenar la penetración china en el continente, empezando por el canal de Panamá. Según el último informe anual del canal de Panamá: “Alrededor del 72.5% de la carga del Canal tiene como origen o destino los Estados Unidos, principalmente, de la costa este y los puertos estadounidenses ubicados en el golfo de México. Los contenedores, tráfico de granos y energéticos son los principales productos que utilizan la ruta del Canal”. El mismo reporte señala que el segundo país más relevante en el tráfico del canal es China, siendo la ruta Costa Este de los Estados Unidos–Asia la más importante
Panamá ha mostrado, desde el año 2017, cercanía con Beijing, cuando rompió relaciones con Taiwán. Un año después, Xi Jinping fue el primer dirigente chino en visitar Panamá. China ha buscado cercanía con el Canal de Panamá por su importancia comercial intentando relocalizar la embajada en cercanías de esta importante infraestructura
El actual presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha puesto sobre la mesa el archivado proyecto de construir un tren desde Ciudad de Panamá hasta Costa Rica, proyecto cuyo primer estudio de factibilidad fue presentado por la empresa estatal China Railway Design Corporation en marzo de 2019 y que este año será revisado y actualizado por la empresa estadounidense AECOM USA.
Vale la pena mencionar que, desde el año 2013, China lanzó la Iniciativa de la Franja y la Ruta como pilar de su política exterior para desarrollar mercados cerrando brechas de infraestructura a nivel mundial y facilitar el tránsito de sus mercancías; por lo cual ha estado construyendo y fortaleciendo sus relaciones con América Latina. Panamá fue el primero en sumarse a esta iniciativa, seguido por Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Costa Rica, Cuba, Perú, Argentina y Colombia.
Dentro de las obras que resaltan en el continente desde que se lanzó esta iniciativa china, están el Mega Puerto de Chancay en Perú, que inició sus operaciones en noviembre de 2024, y el Aeropuerto Internacional Eloy Alfaro de Manta en Ecuador, el cual se inauguró finalizando el año 2022 y que fue una antigua base militar de los Estados Unidos.
Incluso los más resistentes a la influencia china, como el presidente Javier Milei de Argentina, quien en campaña electoral sostenía que no tendría relaciones con comunistas, han cambiado sus opiniones frente a la importancia de las relaciones comerciales con China, país que importa bienes agrícolas como soja, carne bovina, cebada, aceites vegetales y minerales.
Durante los últimos años, mientras China se ha aproximado a América Latina como un socio inversionista, Estados Unidos ha relegado a la región dentro de su agenda.
Las acciones del presidente Trump están encaminadas a volver a posicionar a los Estados Unidos como la primera potencia mundial, reconquistar el terreno que China le ha quitado en cuanto a mercados y alianzas políticas estratégicas, y mostrar que Estados Unidos sigue siendo un actor clave en la estabilidad global. Sin embargo, sus arriesgadas declaraciones e iniciativas podrían terminar socavando el activo más importante en las alianzas: la confianza.